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Ladrillo visto: El “must have” para estar a la última en decoración.

Y así es. Paredes de ladrillo visto ¿quién no las ha visto alguna vez? En esa típica comedia romántica americana, con su típica pareja enamorada, con su típico y moderno loft neoyorkino con vistas a Central Park que tiene sus típicas Y MARAVILLOSAS paredes de ladrillo visto. Ay, Hollywood ¿qué nos has hecho?

 

La verdad es que nunca las había tenido muy en cuenta hasta que mi gurú interiorista (aka Pinterest) me abrió los ojos. Y me enamore.

Este recurso se ha usado, normalmente, en el estilo industrial de los lofts peliculeros que comentaba antes pero, a día de hoy, podemos encontrarlo incorporado a casi cualquier estilo por su versatilidad.

A mi, personalmente, me encanta introducir recursos industriales con el estilo nórdico que, es mi estilo de cabecera. Considero que, colocar alguna pared de ladrillo visto en la casa, le da cierto aire vintage y rompe con la estética fría y lineal que se le atribuye al nórdico.

La opción más fácil (y económica) de obtener nuestra propia pared de ladrillo visto es conservar la que trae el piso de serie. O, al menos, eso seria lo ideal. Lo cierto es que los ladrillos de los que se suelen componer las viviendas modernas distan mucho de los maravillosos ladrillos del loft neoyorkino con vistas a Central Park. Distan tanto como ir a la Luna y volver.

Si vosotros tenéis suerte y podéis aprovechar esa pared ¡HACEDLO! con el debido tratamiento queda genial y es un recurso decorativo con mucha personalidad y muy barato que no requiere de mucho esfuerzo.

 

Para los que no tengan tanta suerte, como es mi caso, pero, que aún así, no quieran renunciar a su pared de ladrillo visto ¡tengo que comentaros algunas opciones!

1. Plaquetas decorativas. Se venden en piezas por separado, como los ladrillos, y se unen al gusto con cemento o algún adhesivo. Las hay en distintos colores y quedan muy realistas; prácticamente no se nota la diferencia entre una pared de ladrillo visto y estas plaquetas. ¿Todo ventajas? Pues no. La verdad es que suelen ser bastante caras, al menos las que yo he podido bichear hasta ahora.

 

2. Cerámica. Azulejos de toda la vida pero con estampado de ladrillo. Los mejores son los que no son ni cuadrados ni rectangulares sino aquellos que hacen la forma del ladrillo ya que, así, no se nota demasiado la junta, que es su gran desventaja. Los hay de varias formas, texturas, colores y precios, dependiendo de donde lo compréis.

 

3. Papel pintado. Personalmente, si no podéis permitiros las plaquetas decorativas, considero que esta es la mejor opción. Hay algunos papeles pintados que son realmente realistas (valga la redundancia) y los hay de diferentes acabados, texturas y, con incluso, relieve. Los precios también varían bastaste pero, en general, es la opción más económica y la mejor a largo plazo. Si os aburrís de él, solo tenéis que quitarlo y sustituirlo o pintar la pared ¡y a correr!.

 

 

Lo único que sé a día de hoy es que ¡quiero una pared de ladrillo visto en nuestro apartamento en ruinas! ¿Cómo? Aún no lo sé, seguiré barajando opciones mientras acabamos con el berenjenal y os iré informando de mis pesquisas. ¡Todo sea por tener una casa bonita y en tendencia al mejor precio! 😉