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Decoracion para niñas de siete años: Dormitorios llenos de color

Cuando pensamos en la decoración para dormitorios de niña, el primero color que viene a la mente es el rosado. A lo sumo combinado con blanco o tonos pastel. Las tendencias actuales nos invitan a romper con las tradiciones cromáticas y aventurarnos a una decoración llena de colores vivos y brillantes.

Rojos, amarillos, verdes, azules, violetas, anaranjados y fucsias se pueden combinar en muebles, paredes, textiles y complementos para crear una atmósfera alegre y distendida, sin que por ello deje de ser femenina ni infantil. Hay paletas multicolores para todas las edades. Entre las infinitas posibilidades, hemos seleccionado siete combinaciones donde el equilibrio y la diversión coexisten con la delicada ambientación para niña.

No dudes en probar tus propias combinaciones. La clave es simple: jugar con los colores.

Opción 1. Paredes que hablan

Las paredes son las grandes aliadas del decorador a la hora de dar color a un ambiente. Así lo demuestra este dormitorio de líneas sencillas, donde los verdaderos protagonistas son los círculos audaces de la pared, que contrastan con los tonos más apagados de muebles y juguetes. Como vemos, la pintura no es el único recurso para colorear la pared: en los dormitorios infantiles son más que ventajosos los adhesivos de vinilo, que se diseñan de manera individualizada y son sumamente fáciles de colocar.

Opción 2. Frescura cítrica

Los colores cítricos son la estrella de este dormitorio para jovencita. Amarillo limón, verde manzana y anaranjado intenso conforman una combinación que nunca falla, y que transmiten toda esa frescura frutal que condensan. Cada detalle del mobiliario se reviste de alguno de amarillo y verde en versión lisa y límpida. El toque femenino lo dan las grandes flores anaranjadas que decoran las distintas áreas de la pared.

Opción 3. Irradiación musical

Inspirado en los psicodélicos colores hippies, este dormitorio infantil-juvenil es solo apto para chicas amantes de los colores en su expresión más viva. En su versión más saturada, los verdes, amarillos, fucsias y naranjas se entremezclan por doquier y componen un refugio de colorido ensueño. El secreto de la armonía está en la exacta dosis de estampados sobrecargados y piezas de colores sólidos.

Opción 4. Opuestos que atraen

Nada más intenso y femenino que el púrpura. Combinado con su opuesto, el amarillo, logra expresarse en todo su esplendor, en una de las mixturas más vistosas para los dormitorios de niña. Para ambientar este elegante cuarto, se emplearon diferentes gamas de violeta, partiendo del uva de las alfombras hasta el morado de las paredes y el magenta de adornos y almohadones. El lila, emblema de delicadeza, se hace presente en algunos accesorios. El amarillo, destellante y contundente, rompe con la solemnidad del violeta y genera un ambiente ideal para soñadoras.

Opción 5. A base de marfil

La suavidad impera en este dormitorio juvenil, donde las paredes, armarios y alfombra color marfil dejan el protagonismo a la dulzura del lila, verde seco y anaranjado intenso. Las flores de vinilo en la pared hacen juego con los almohadones, creando una propuesta divertida y ultra femenina. El detalle lúdico está en la cortina, compuesta por las mismas flores de la pared. Una magnífica muestra de cómo apostar al color sin sacrificar la sutileza y discreción.

Opción 6. Un rosa diferente

Si las más pequeñas insisten en mantener el rosa, hay maneras muy divertidas y soprendentes de combinarlo con otros colores. El clásico rosa pastel de las paredes y acolchados es la base perfecta para la vivacidad y contraste de la alfombra a lunares, la cortina fucsia y el anaranjado que adorna la pared. Una opción sencilla e interesante donde hasta el rosa más clásico logra un giro vanguardista.

Opción 7. colores maduros

El fucsia, anaranjado suave y verde lima generan una combinación tan cálida como juvenil. De aires más maduros y elegantes, este dormitorio doble es ideal para adolescentes. La base del color la ponen las paredes, una en verde y otra en naranja. Los tonos de la pintura son bajos de intensidad para dar protagonismo al fulgor de las camas y la silla pintadas a mano, la alfombra rayada y el enorme puf de peluche que aporta el acabado distintivo a la ambientación. Las lámparas, el espejo y otros complementos contribuyen, con sus audaces tonalidades, a crear esta atmósfera colorida y sin demasiadas pretensiones.