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Convierte una lata en un farol de jardín

Las manualidades no solo nos permiten decorar la casa a nuestro modo, sino también ahorrar dinero y cuidar el medioambiente reciclando materiales. Hacer un adorno llamativo a partir de un objeto cotidiano no es difícil en absoluto. Con un poco de destreza, en escasos minutos podrás convertir una lata de conservas en un original farol de jardín.

En vez de tirar las latas ya usadas, lávalas bien y ponte manos a la obra. Con un puñado de latas conseguirás un efecto envolvente y místico en la decoración del jardín, ideal para las noches de verano o para ocasiones especiales como Halloween y Año Nuevo.

Además de latas vacías, necesitarás alambre, un abrelatas, pinza, clavo y martillo. Para decorar, elige las cuentas de colores y la pintura en aerosol que más te guste. La iluminación vendrá de la mano de una velas planas.

Cómo hacer un farol de jardín

El primer paso, luego de lavar la lata, es quitarle las etiquetas. Para extraer los restos de papel y pegamento debemos enjuagar muy bien con agua caliente.

A continuación, pasamos a perforar la superficie de la lata, creando los orificios por los que pasará la luz. Podemos hacer perforaciones aleatorias o ir delineando formas geométricas o figurativas. La técnica para perforar es sencilla: recostamos la lata en una superficie firme y realizamos los pequeños agujeros con el clavos y el martillo. Para completar la perforación, podemos hacer uso del abrelatas u otro instrumento punzante.

Los faroles pueden ir distribuidos en el suelo o colgados en árboles y muros. Para colgarlos, debemos colocar un asa de alambre (a la que opcionalmente decoramos con las cuentas de colores) a través de dos perforaciones realizadas en la base de la lata, en los lados extremos del borde inferior. Para que el asa quede bien sujeta, la enroscamos con la pinza.

Solo queda pintar los faroles. Para que la tarea sea más sencilla, opta por pintura en aerosol. En las fiestas navideñas los tonos metálicos quedarán de maravilla: dorado, rojo, plateado, cobre, verde, azul… Para Halloween, bastará con los infaltables negro y anaranjado. En cualquier otra ocasión, elige los colores de tu preferencia, a tono con la decoración general del patio o jardín.

 

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