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Azulejos Hidraulicos: volviendo a casa de la abuela.

¿No es verdad? Porque en mi caso si. Mi abuela tenia una pequeña casa de planta baja. Toda llena de macetas y de un bonito suelo de baldosas hidráulicas. Azul, blanco y amarillo. Donde me pasaba las horas muertas jugando, haciendo figuras e imaginado un patrón en el dibujo.

 

Tubo su auge durante las década de los 50 y 60. Pero hubo una época, allá por los años 80, en la que se le considero anticuado. Incluso de mal gusto.
Sin embargo, y esto es lo que tienen las modas, ahora ha vuelto y con más fuerza que nunca. Aunque con un aire renovado.

 

Es cierto que son los reyes del estilo vintage y retro. Pero eso no significa que no podamos introducirlos en nuestro hogar aunque en ellos reinen otro tipo de estilos.

Son totalmente versátiles. Y podemos usarlos tanto en suelos como paredes o muebles. La clave está en elegir una baldosa que no desentone con el resto de la decoración. Y esto no es que sea especialmente difícil. En el mercado podemos encontrar gran variedad de formas, colores, estampados, acabados… ¡para volvernos locos!.

 

Este tipo de azulejos se caracterizan, sobre todo, por su resistencia y dureza. Como su nombre indica, estas baldosas no se cuecen, sino que se prensan en prensas hidráulicas. De esta forma, adquieren esa dureza y robustez que las hace durar años y años y años. Por eso, aún es posible verlas en las casas de nuestras abuelas. Y tan bonitas como el primer día.
Su fabricación, aún a día de hoy, sigue siendo completamente artesanal. Se utilizan unos moldes que se rellenan con cemento pigmentado, el encargado de dar esos vistosos colores a las baldosas.

Combinan a la perfección con estilos como el nórdico o el industrial. Son estilos muy pobres, cromáticamente hablando. Los azulejos hidráulicos le dan un toque de alegría a cualquier estancia decorada con estos estilos. Por cierto, si queréis saber más sobre ellos, aquí os dejo el enlace a dos posts donde hablamos sobre el estilo nórdico y el estilo industrial. Podemos encontrarlos en suelos de cocinas o, simplemente, en el frontal de la misma. O en baños: suelos, paredes o la cabina de la ducha. Terrazas, balcones, habitaciones… ¡pegan con todo!. Como bien dije con anterioridad, la clave está en utilizar una baldosa que combine con nuestro estilo. ¡O no! también podemos usar una que rompa con todo y de alegría y color a nuestro hogar.

 

Otro de los puntos positivos de los azulejos hidráulicos, además de lo resistentes que son, es su precio.

La gama de precios que hay en el mercado es tan grande como diseños podemos encontrar. En nuestro pequeño berenjenal, hay dos tipos de azulejos hidráulicos tan distintos entre ellos como ir a la luna y volver. Tanto en precio como en diseño como en dureza. Es importante, a la hora de elegir este tipo de pavimentos que penséis muy bien donde vais a colocarlos. Un suelo necesita un azulejo un poco más resistente que una pared, por ejemplo.

Algo que también debéis tener en cuenta a la hora de decidiros por decorar con ellos, es el de elegir uno del que no os vayáis a cansar en un par de años. Sé, por experiencia, que los más bonitos son los más vistosos y coloridos. Pero también serán los que, más pronto que tarde, os cansen la vista.

Un alicatado no es papel ni pintura. No es algo que se pueda cambiar ni fácil, ni rápido ni con poco dinero.

Así que, por muy bonito que sea, elegid con cabeza. Hay multitud de diseños en tonos neutros que son tan bonitos como los coloridos. Y si, aún así, no podéis dejar de comprar ese tan vistoso, con esos colores tan fuertes, lo ideal sería que lo coloquéis en lugares pequeños y que no llamen tanto la atención de buenas a primeras. Como el suelo del balcón, por ejemplo.

Aquí os dejo la imagen de los dos azulejos hidráulicos que serán, completamente, protagonistas en nuestro berenjenal. Ambos han sido comprados en Leroy Merlin y aún están en catálogo. Pero, de momento, me reservo su ubicación. Se admiten apuestas: ¿dónde creéis que van colocados cada uno? 😉