suelos laminados

Suelos laminados: alta apariencia a buen precio

17 agosto 2011




Disfrutar de la elegancia de los pisos de madera o piedra no tiene por qué implicar un excesivo costo económico. Los suelos laminados aportan la apariencia y resistencia de las materias primas originales, pero con un material mucho más accesible, versátil y fácil de mantener.

El piso laminado se compone de tablas fabricadas en fibra de alta densidad o partículas de madera, protegidas en su parte inferior de una película estabilizadora resistente a la humedad. El cuerpo del piso está recubierto por láminas decorativas y, sobre ella, una película transparente que lo hace más sólido y resistente.

Dichas láminas decorativas, que definen el aspecto del suelo, se diseñan en base a imágenes de materiales auténticos, ofreciendo una variedad increíble de colores y texturas. El resultado es un revestimiento de apariencia sorprendentemente similar a las auténticas tablas de madera o baldosas de mármol, pero sin los costos elevados que caracteriza a estos materiales.

Por su durabilidad y fácil limpieza, el piso laminado es ideal para habitaciones altamente transitadas o propensas a ensuciarse, como el comedor o el dormitorio infantil. No obstante, hay que tener cuidado con los impactos fuertes sobre el piso laminado (arrastrar muebles pesados, caminar mucho tiempo con zapatos, infringir demasiada humedad) ya que su superficie puede deteriorarse y llenarse de grietas.

Su instalación sobre el suelo existente es sencilla, ya que utiliza el método del piso flotante, permitiendo un acabado perfecto sin importar las condiciones del contrapiso. Existen dos técnicas de colocación que aportan aún más flexibilidad a la adaptación del piso laminado. La primera implica el uso de pegamento o aglomerante para fijar las tablas, mientras que la segunda utiliza el método de lengüeta y ranura, donde se van encastrando las piezas con absoluta precisión sin necesidad de pegamento, por lo que la instalación se facilita.

La limpieza, como dijimos, no presenta mayores complejidades, pero hay que tomar precauciones especiales para conservarlo más tiempo. No es conveniente usar detergentes muy agresivos o trapos húmedos. Lo mejor es una frecuente barrida en seco o pasar la aspiradora.  La limpieza puede acompañarse de un aerosol especial para este tipo de superficies, tanto para eliminar impurezas como para obtener el brillo tan radiante que caracteriza a los suelos laminados.

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