Paredes negras para el comedor: la audacia más elegante
23 agosto 2011

Una de las tendencias decorativas más rupturistas en materia cromática es la incorporación del negro en las paredes. Acostumbrados a la neutralidad del blanco y la calidez de los colores claros, nunca consideramos al negro como opción para pintar una habitación. Y sin embargo, lejos de los valores funestos que se le atribuyen, este color suministra elegancia, audacia y una inesperada vistosidad a la ambientación, se trate de un estilo clásico, informal o minimalista.
Habitación elegante por excelencia, el comedor es una de las estancias más beneficiarias de los aportes del negro. Con este solemne y contemporáneo marco de color, las cenas adquieren una intensidad no lograda con otras tonalidades. La única clave para que el negro funcione es que la habitación sea luminosa, de manera que los muros no resulten opresivos ni lúgubres. Con buena iluminación y los recursos que te proponemos a continuación, verás que un salón comedor con paredes negras resulta llamativo, cautivante e innovador.
Clásico contraste

El equilibrio entre el blanco y el negro es tan clásico como el ajedrez. Para atenuar la carga sombría de las paredes oscuras, contrasta la pintura con pisos y techos de un blanco brillante, lo cual generará mayor amplitud y dinamismo. El juego de comedor en blanco realza sus líneas simples en contraste con el negro de las paredes despojadas de adornos. Una propuesta minimalista de matices neoclásicos, para casas con mucha personalidad.
Matices de calidez

Generalmente asociado al minimalismo urbano, el negro en las paredes también puede servir de base para un comedor de aires cálidos y rústicos. La sobriedad del negro se complementa con la templanza de la madera de la mesa, suelo y muebles auxiliares. El verde vegetal de las plantas y el tapizado de las sillas aporta frescura y naturalidad. Unos estratégicos adornos en blanco combinan con la estufa también en este color, equilibrando a la perfección la solemnidad imperante del negro.
Escala de grises

La eterna combinación blanco-negro adquiere una dimensión fotográfica en este creativo comedor. Para evitar la totalidad del negro en las paredes, éstas se dividen simétricamente en una mitad negra y otra blanca. Todo en este comedor es fruto del balance perfecto entre ambos colores, como si se tratara de un plano cinematográfico: el forro a rayas de la silla, la mesa simplista en negro intenso, los accesorios en blanco, la moquette negra y el gran zócalo blanco, los cuadros con fotos en escala de grises. El toque de necesaria ruptura: unas grandes flores violetas.
Toques casuales

El negro protagoniza una de las paredes de este distendido comedor, cargando de seguridad y dramatismo el blanco del suelo y los demás muros. La elección de este color se beneficia de un ambiente poco cargado, que permite revestir de negro también el moderno juego de comedor. Una alfombra en color natural, una gran maceta y unos descomplicados cuadros completan el panorama casual de este elegante comedor.
Juegos de color

Si bien el negro suele asimilarse a los grandes espacios, una habitación pequeña puede llevarse muy bien con este color siempre que se empleen recursos compensadores. Es el caso del vívido verde lima del mobiliario, la alfombra y la cortina, que se complementa de maravillas con las paredes en negro para crear un comedor delicado, armónico y cargado de alegría. Otro secreto residen en la constitución de las paredes, que en realidad no son muros sino estantes llenos de libros que, en sus variados coloridos, componen una atmósfera acogedora y relajante.

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