Decoración en blanco

La decoración en blanco

16 abril 2009

La decoración en blanco

El uso de los colores en la decoración tiene amplias significaciones, ya sea para crear sensaciones, o para ampliar los espacios y aportarles mayor luminosidad, también puede emplearse para lograr ciertos efectos visuales, como afinar espacios, bajar techos, etc.

El color blanco es el más popular dentro de la paleta de la decoración, por su aporte a la luminosidad, elegancia, y para ampliar los espacios.

La decoración en blanco, como color principal se impone por su simplicidad, elegancia y luminosidad. Es una forma sencilla de obtener ambientes frescos y relajados.

Es un color muy versátil, combina con cualquier estilo y decoración, además de resaltar muebles, objetos y tejidos.

Usos de la decoración en blanco:

El blanco nos ofrece infinidad de posibilidades, utilizado como color de fondo, junto a objetos de distintos tonos y detalles coloridos, combina muy bien con los colores neutros: grises, crema, marfil, marrones. Y con los materiales naturales como la madera, el lino, etc.

Al preferir la decoración en blanco puro, debemos equiparar las ventajas con las desventajas. Un ambiente saturado de blanco puede resultar anodino, para evitarlo, colocaremos algún detalle llamativo de color, emplearemos texturas variadas, para quebrar la uniformidad y conseguir un cuadro equilibrado y armónico.

El uso de blanco sobre blanco puede resultar desagradable. Si empleamos un fondo blanco puro, no podemos emplear tonos de blanco impuro, pues producen un efecto de desgaste perturbador.

Para no emplear el blanco puro, lo oscurecemos con unas gotas de color, como el rojo o marrón, los que brindan un blanco más cálido. Este tono es apropiado para pintar paredes.

El blanco combinado con el negro, resulta en ambientes modernos y elegantes. Complementado con los elementos adecuados, compone un ambiente clásico y contemporáneo al mismo tiempo.

El blanco se combina fácilmente con cualquier color. Podemos combinarlo con detalles de color, objetos, telas de distintas texturas, estampados, muebles.

Para combinarlo, es preferible utilizar tonos claros, neutros como el beige, marrón, marfil, arena, gris y crema.

Los toques de color en un ambiente blanco, dan calidez a la decoración. Si empleamos colores fuertes, lo haremos en dosis pequeñas, pero en determinados objetos y texturas. El blanco hace resaltar las texturas y los materiales. Se puede combinar con materiales naturales como maderas sin pulir, alfombras de yute. Una buena combinación es el cristal con la madera laqueada o la porcelana.

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